viernes, 25 de septiembre de 2009

La mecánica humana, Vol. 2: Revelaciones de un muñeco de arena.


... pero la llave no entraba, y entonces surgió la desesperación.
Destrozó el picaporte y, utilizando sus hombros a modo de ariete, logró entrar. No recordaba haber comprado ese paragüero. Se acercó a la cocina para dejar las bolsas de la compra. Buscó su abrecartas con el que cortar los envoltorios de su nuevo cuchillo multiusos, pero no estaba en su sitio. Miró en el primer cajón de la derecha tres veces... ni rastro.
Mareado y confuso, se sentó un instante, contemplando las cenefas de la cocina. Pero se sentía incómodo, ya iba siendo hora de renovar aquéllas desgastadas sillas. ¿Cómo no se había dado cuenta antes?
Entonces recordó dónde lo había utilizado por última vez y se dirigió a su estudio. Y cuando abrió la segunda puerta a la izquierda del piso de arriba quedó perplejo por lo que tenía ante sí...




Se había equivocado de casa.

2 personitas escribieron:

Víctor dijo...

gracias por tu comentario. creo q le tengo miedo a saberles encontrar sentido a esos dos versos. estoy tan harto ya...

Violet dijo...

... Dios santo ...

La gente puede llegar a volverse loca por los errores que comete .... paragüero, abrecartas ... Coño!!!

Esta noes mi casa!!

...


Esta no es mi casa!!!