Cuando en ti ya no queda más que un vago recuerdo.
Cuando sientes que cada gota de sangre se te escapa lentamente, hasta quedar vacío.
Cuando la propia muerte te arranca un trozo de tu alma, desgarrándote la garganta.
Cuando tus ojos se secan, y sólo queda polvo por llorar.
Cuando tienes valor suficiente para aceptar que eres un cobarde.
Cuando tus temores se hacen realidad.
Cuando tu mayor tormento irrumpe en tu monotonía.
Es entonces, y sólo entonces, cuando puedes sentirte realmente vivo. Aunque seas una máquina rota.
Ése es un buen motivo para sonreír.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 personitas escribieron:
Me encantó esta entrada, toda la razón. La verdad, me cae como anillo al dedo.Un saludo hombre del faro!
Cualquiera pensaría que sos un psicólogo.
Sentirse vivo... Demasiados requisitos. O se pueden elegir?
Un besazo, Paco.
seria mucho pedir que actualizaras
Publicar un comentario