jueves, 27 de agosto de 2009

Core 'Ngrato




Mañana será el gran día, al fin lograré superar mis temores, dejaré mis esperanzas atrás, sin vacilar, pues de nada las necesito. Avanzaré frente a la tempestad, blandiendo la mejor y más sincera de mis sonrisas, escudándome en la más hermética seguridad (cortesía de aquéllos a los que quiero) y con la más certera convicción como estandarte.
Por un momento dejaré de pensar, de pensar en las consecuencias, en las posibilidades y probabilidades. Olvidaré el tiempo atrás, los intentos fallidos. Y recordaré lo que pudo haber sido, para que de una vez por todas comience a ser.
Volveré a ser yo mismo, sin ser quien era antes. Diré lo que nunca había dicho, como siempre había imaginado.


Concebí una estrategia.
Y la olvidé, para dar rienda suelta a mi torrente de emociones. Ansiaba disfrutar de ese momento, sin mirar de reojo las salidas de emergencia. Quería empaparme en aquél mar inexplorado, sentirlo íntegramente fluir a mi alrededor.

Ideé un plan.
Y de nuevo lo olvidé. Para saborear en todo su esplendor el sabor de la victoria auténtica y las delicias de una conquista lenta y sincera.


Pero se agotó algo que siempre creí controlar.
Y ese día jamás llegó.

Soy el Homo Ignavus.

martes, 25 de agosto de 2009

Crónica de una muerte anunciada, Vol. 2

...and man must have his mate, that no one can deny...

Eso dice una de las mejores canciones de amor existentes hasta ahora. ¿Por qué debemos identificar "amor" con "pareja"? Sabemos que existen muchos tipos de amores, incluso los platónicos, sin embargo, el sentido de amor parece estar incompleto si consta de sólo un elemento. ¿Por qué?





Porque de nada sirve amar, si se hace en secreto. Y amor es un imposible cuando tiene una sola dirección.

sábado, 22 de agosto de 2009

Crónica de una muerte anunciada, Vol. 1

De la armonía y el concierto surge el control. Nace la muerte del alma. Vicisitud del poder que ejerce sobre ella misma. Y tras mirar por última vez el reloj, de ella escapa un último estertor, que anuncia la muerte en vida.

Soy señor de mi esclavitud.

jueves, 13 de agosto de 2009

¿Cómo saber dónde empieza el principio?

En la vida, antes o después, siempre llega ese momento tan anhelado por todos nosotros, el fin de la ilusión y el comienzo de nuestra auténtica vida. Ese momento en el que vivimos aferrados a la esperanza de saber escoger, de creer hacerlo bien, de saber llevarlo. Ese momento en el que nuestros planes comienzan a tomar forma, a definirse como el sendero con el que siempre habíamos soñado. Terminas tus estudios, tienes claro qué carrera quieres comenzar, obtienes tu primer trabajo, te circuncidas...

Tu vida se viste de glamouroso carmesí y de amarillo cadmio. No necesitas más.

Pletóricos por la HD de nuestras vidas, ignoramos por completo las señales que nos indican que algo no va bien. Que algo falla. Que algo está a punto de hacer que te salten los puntos.

Es entonces cuando, en un sólo día, tu vida se desmorona, toda tu ilusión se derrumba ante tu impotente incredulidad. Decides que eso que estudias realmente no mola nada, que trabajar es mu duro, pero necesario, y que el postoperatorio de la circuncisión es muy chungo.

Nada sale como esperabas.
Todo falla.
La llama de tus sueños se apaga.

Y es en ESE MOMENTO cuando tu vida deja de vestirse de carmesí y de cadmio, para volverse de bermellón y esmeralda. Tu alma se angustia y se agita, inconsciente de que lo que realmente está asediando sus muros es... euforia.


sábado, 8 de agosto de 2009

Disincronía lenguaje


Cuando me es imposible dar forma a mi mente, sigo bailando.

Soy el Hombre del Tango.

lunes, 3 de agosto de 2009

A través de la niebla.



Siempre he querido y creído mostrarme tal y como soy. Sin reservas, sin secretos, sin misterios. Demostrarme y demostrar a los demás que ESA es la única forma de poder vivir plenamente, de aprovechar al máximo cualquier situación con la que nos encontremos.

Por eso siempre, desde la reservada pasividad que rige mi alma, he intentado abrir mi interior para dar a conocer lo que hay en él. Aunque fuera de una forma indirecta, necesitando la interacción de tan sólo una persona más.

Pero hace poco descubrí algo que cambió todo esto. Hace poco tuve el placer de conocerme algo más. Hace poco alguien me habló sobre mi.

Y me mostró que, por más empeño que le pusiera, siempre seguía habiendo algo oculto en mi. Incluso con las personas con las que no debo (ni tengo por qué) mantener ningún secreto.
<<¿Qué es eso que no quiero mostrar?>>
<<¡No hay nada!>>
Ayer obtuve la respuesta. Es imposible conocer a los demás.
Siempre; seamos como seamos, pensemos como pensemos y nos mostremos como nos mostremos, habrá algo en lo más hondo de nuestro océano de sensaciones que permanezca oculto incluso cuando se tenga el más leve atisbo de su existencia, pues saber qué se esconde en ese cofre revelaría todos los misterios sobre nuestra persona, y eso acabaría con nuestra vida.

No... claro que no. Pero a veces, preferimos pensar eso para no tener que ver como, cada vez que nos parece conocer un poquito más a los demás, nos damos cuenta de que seguimos estando en la orilla, o incluso, que sólo podemos ver una isla rodeada de niebla. Pues el interior: los bosques, los valles, los lagos... siempre nos estarán vedados. Porque lo que nos hace ser lo que realmente somos es ese trocito de tierra que guardamos para nosotros mismos, sin darnos cuenta. Creamos, inconscientemente, nuestro espacio propio, el único en el que podemos ser auténticamente nosotros.

Y comprendí que, para conocerse a uno mismo, basta con saber que en ese espacio hay una robleda, un lago y tal vez un barrizal. Pero no importa ni su tamaño, ni las hectáreas arboladas, ni la dureza de las aguas. Sólo que existen, pues todo eso deberán decírnoslo los demás, siempre y cuando sean capaces de verlo desde la orilla y a través de la niebla.