
Esta debe ser la tercera vez que me decido a abrir un blog: dos entradas, dos párrafos, dos fotos, dos canciones y fin al derroche de temas descabellados surgidos en un momento de súbita originalidad. De esto hace ya dos años, dos años hace ya que me abandonó mi musa y, con ella, un fluido torrente de ideas (Y mi MP4... desapareció ese mismo día). Siempre he sucumbido al temor de aburrir, de quedarme sin algo que ofrecer, de no encontrar un tema que agradase a al menos una sola persona. Pero, ¿por qué hablar de algo que pueda interesarle a alguien? ¿Por qué buscar temas de actualidad tan sobados por todos los medios? ¿Por qué tratar un tema de interés social? ¿Por qué decir?
Para aquellos desconocidos internautas interesados en la vida de... alguien cualquiera, sin nada en qué destacar y a quien incluso quienes le conocen llaman por otro nombre, paso a presentarme.
Jamás he aprendido a hablar un idioma que no fuesen los obligados (castellano, catalán e inglés), nunca he aprendido a tocar un instrumento musical (a excepción del triángulo) y nunca he sufrido jetlag por hacer un viaje DE LOS BUENOS. Tampoco sé dibujar, escribir poemas o componer una canción. Mi puntuación máxima en el Sing Star roza los 1.000 puntos (poniendo el micro cerca de la boca de mi contrincante).
Mis notas académicas dejan mucho que desear y mi forma de vestir es sencilla y discreta. Soy un perfecto imitador del Hombre de Hojalata (lástima que esto no se valore en las pistas de baile...). Mis aptitudes matemáticas están consideradas como una paraciencia en fase experimental y el único deporte que practico con regularidad es el collejing (o sopaping, para los más snobs). Por último,destaco la peligrosidad de la precariedad con la que mi memoria y lógica trabajan.
Pero soy felizmente feliz, vivo en armoniosa armonía conmigo mismo y disfruto disfrutosamente de cada segundo, incluso de los que desperdicio. Ohhhhhh... Esos son los mejores momentos. "Tiempo perdido" ¿Por qué perdido? ¡Es de esos momentos de los que realmente se sacan cosas de provecho! Todo el mundo intenta evitar ser víctima de un rato perdido, de un día perdido, de media vida perdida. Ocupa ese tiempo haciendo cosas triviales, insustanciales. ¿Y no es eso perder el tiempo?
Felizmente feliz. Así es como vivo. Tal vez, después de leer mi presentación, a alguien le cueste entender como una vida vacía puede producir algún tipo de felicidad. Tal vez ese alguien espere la parte en que presento al amor de mi vida, mi razón de ser y mi única motivación. Pero no conozco al amor de mi vida. Al menos no se ha dado a conocer en 19 años. Puede que viva en un continente distinto y que jamás nos encontremos. O que crea ser suficientemente feliz con otra persona. Puede que lleve toda su vida siendo rehén de un grupo armado revolucionario que espera intercambiarla, en un futuro lleno de escasez, por víveres. Puede que esa persona no exista.
Pero sigo siendo felizmente feliz. <<¿Por qué, pobre desgraciado?>> Porque siempre me he sentido en total armonía con el Universo. No estoy publicitando el Budismo, ni nada por el estilo. Tampoco estoy predicando una vida llena de amor hacia el prójimo y la contención del odio y la ira (taaaaaaaaaaaaaaan necesarios, vitales...). De hecho, mi filosofía, mi forma de vida, podría confundirse fácilmente con el nihilismo por la máxima que rige mi vida, pero para explicarlo necesitaría otro blog.
En armoniosa armonía. No hay nada en el mundo que logre captar mi preocupación, nada que me irrite, nada que me ponga de los nervios, nada que me disguste, nada que me inhiba. Cuando todo se vuelve caos, permanezco quieto, observando y esperando el momento de actuar. Eso me gusta, observar desde la distancia, ver lo que no se puede mirar y descubrir lo que no se puede saber. Para ello hay que permanecer impasible, inamovible e imperturbable.
Soy la calma en la tempestad.
Soy el ojo del huracán.
Soy el último bastión.
Soy el Hombre del Faro.